Mi abuela, es la más bonita estrella que titila en el cielo llanero, así describe uno de sus 29 nietos a la matrona araucana María Antonia Espí viuda de Peroza, quien entregó su alma al creador en Arauca, el martes 3 de abril a la edad de 93 años, rodeada del amor y cuidado de los suyos
Su legado de honestidad, trabajo, difusión y defensa de las tradiciones llaneras marcan a los descendientes Peroza Espi. Una de sus hijas dijo a Meridiano 70, “cada una de las palabras y consejos de mi madre María Antonia, son una marca emocional, están tatuados en la piel y el alma de cada miembro de la familia”.
Doña María Antonia Espí, vió la luz un 13 de junio de 1.925, esbelta y elegante, fiel exponente de la mujer llanera, unió ante Dios su vida a la de Julio Alberto Peroza, un 15 de junio de 1944, en Santa Rita Vereda Ele. Juntos constituyeron un hogar consagrado al cual llegaron 11 hijos, 29 nietos ,31 bisnietos y 3 tataranietos; en total de 74 descendientes.
En la finca las Delicias, vereda los Acacios, en de Puerto Rondón y en el Perocero, del barrio Cristo Rey, las vibraciones son disímiles, el dolor por la pérdida del ser querido, la abuela que ya no está y los hitos de su legado, tejido durante 93 años vividos intensamente. Su mayor y mejor regalo: las raíces llaneras que marcan una huella sensible e imborrable en el corazón de los suyos.
El acto de velación se está efectuando en su casa de habitación en la carrera 18, sector del Perocero del Barrio Cristo Rey y las honras fúnebres se realizarán a las tres de la tarde en la Catedral Santa Bárbara de Arauca.
Directivos y trabajadores de la Emisora Meridiano 70 hacemos llegar a la Familia Peroza Espí sentidas notas de condolencia ante estos difíciles momentos.
Paz en la tumba de Doña María Antonia Espí






















