Fuerza de Tarea Quirón confirmó que ha puesto a disposición de todas las autoridades competentes, los medios y el personal que sea requerido
El alto mando de la Fuerza de Tarea Quirón confirmó que se dio apertura a una indagación disciplinaria para esclarecer la muerte de dos supuestos disidentes de las farc en Tame.
El caso, dado a conocer la revista Semana, en su más reciente publicación se remonta al 4 de mayo de este año donde el Ejército presentó las dos bajas como resultados operacionales exitosos contra las disidencias de las Farc, pero llama la atención que en el reporte oficial del material incautado hay dos pistolas 9 milímetros y cartuchos para armas de fogueo, las cuales utilizan balas de salva.
Con la versión entregada por el Ejército, se puede decir que esta munición habría sido utilizada por los dos supuestos terroristas para enfrentarse a los uniformados, aunque según la madre de uno de los muertos en Tame, Arauca y entrevistada por Semana, aun no se explica como dos personas puedan combatir toda una tropa sin armas, según la mujer.
Por eso la institución notificó que por este caso fue abierta una indagación disciplinaria, aunque la Fiscalía también adelanta una investigación sobre este operativo que dejo como resultado dos supuestos disidentes de las Farc muertos.
Asimismo,la Fuerza de Tarea Quirón confirmó que ha puesto a disposición de todas las autoridades competentes, los medios y el personal que sea requerido para agilizar las investigaciones que se están adelantando
Tomado del texto de la Revista Semana
SEMANA estuvo en Tame, Arauca, donde una familia asegura que en mayo pasado dos jóvenes fueron víctimas de un ‘falso positivo’. El Ejército presentó las muertes como bajas en combate. Esta es la historia.
A las 5:30 de la tarde del 2 de mayo pasado, José Albeiro Chaparro Alfaro, de 26 años, y su sobrino Eliécer González Chaparro, de 23, se despidieron de la familia en el barrio 20 de Julio, en Tame, Arauca. Media hora después aparecieron muertos a la orilla de una carretera.
En medio de risas se habían montado juntos en una moto y habían dicho adiós para emprender el viaje que nunca terminaron. Según alcanzaron a decir, iban para La Holanda, un caserío a cincuenta minutos del pueblo donde vive una hermana de José Albeiro llamada Margarita. Allá pasarían la noche –aseguraron– para madrugar y trabajar durante todo el día siguiente en una finca.
Doña María Antonia Chaparro, hermana de José Albeiro y madre de Eliécer, no se enteró aquella noche de la trágica noticia. A las 9:39 de la noche, la cuenta de Facebook de un periodista de la emisora 103.5 FM de la Alcaldía, publicó: “En combates que se presentaron en área rural, en la vía que comunica a Tame con la capital del departamento de Arauca, a la altura entre Betoyes y Flor Amarillo, según información extraoficial, al menos tres personas habrían perdido la vida. Se desconoce si pertenecen a algún grupo armado”. Al día siguiente –dice María Antonia– alguien fue a la cafetería en la que trabaja a decirle que en la radio estaban hablando de la muerte de dos muchachos de apellido Chaparro.
Fue ahí que el mundo se le vino encima.“Fuimos a la morgue, al Ejército, luego otra vez a la morgue y en ningún momento nos decían dónde estaban los cuerpos ni nada. Llegamos a la Sijín (de la Policía). Y los reconocimos por las fotocopias de la cédula, porque en ningún momento nos los dejaron ver personalmente. A los señores de la funeraria se los entregaron el sábado a las 11 de la mañana (habían muerto desde el jueves). Entregaron los cuerpos todos ‘tajiados’, porque los cadáveres los tenían abiertos. Eso nos dijo el señor de la funeraria”, relata María Antonia.Para ese momento la familia no conocía las circunstancias en las que habían fallecido José Albeiro y Eliécer.
Hasta el viernes pasado –aseguran– no les habían hecho entrega de las actas de defunción ni de los informes de necropsia. Y eso que ha transcurrido más de mes y medio desde que los sepultaron. La pregunta que se siguen haciendo es: ¿cómo murieron? El 3 de mayo, es decir, un día después de los hechos, el Ejército emitió un boletín de prensa. “En Arauca mueren tres sujetos en el marco del desarrollo de operaciones militares efectuadas por el Ejército Nacional”, decía. Líneas más adelante reseñaba que los tres muchachos –entre los que estaban José Albeiro y Eliécer– tenían en su poder dos pistolas 9 milímetros y dos granadas, armamento con el que habían atacado a los soldados. “Los militares los sorprendieron mientras recibían dinero producto de una extorsión”, continuaba el comunicado.Los cuerpos de José Albeiro y Eliécer, junto a un tercer cadáver, fueron presentados a la prensa cubiertos con bolsas plásticas blancas. En una mesa, escoltada por dos soldados, se exhibieron dos pistolas y dos granadas de fragmentación forradas en plástico. A un lado había dos motos, una de ellas, la de color rojo, era la de José Albeiro.
En suma, la versión de la Fuerza de Tarea Quirón del Ejército, unidad que estuvo a cargo del operativo, era que las muertes de los tres jóvenes, reseñados con los alias de Diomedes, Coco y Pechuga, se habían dado en desarrollo de un combate. El boletín también consignaba que según información de inteligencia los fallecidos “se encargaban de la coordinación del sicariato y extorsión a comerciantes, transportadores y hacendados de la región”. Además, decía: “en el prontuario delictivo se les atribuye a alias Pechuga y Coco la participación en el lanzamiento de explosivos al cantón militar de Tame, homicidios selectivos, la activación de motocicleta con explosivos en contra de la Policía Nacional en el municipio tameño y hurto”.

El coronel Arnulfo Traslaviña, comandante de Quirón, aseguró, en un video que publicó el portal Prensa Libre Casanare, que las tres personas pertenecían a un grupo de disidentes de las Farc. “Son miembros activos y por este motivo los estamos atacando permanentemente”, dijo. Pero, ¿qué fue lo que pasó en realidad? ¿Por qué no cuadran las versiones? Para María Antonia resulta bastante improbable y poco creíble que su hijo y su hermano hubiesen atacado con dos pistolas a un grupo de soldados que se sabe cargan armamento de largo alcance. Y menos –dice– si iban montados en una moto por plena vía pavimentada y a 15 kilómetros de un retén militar por donde el Ejército suele pasear tanquetas blindadas.
“Yo lo único que quiero saber es por qué los mataron y cómo los mataron. No es como el Ejército dice, que fue en un combate; eso son mentiras de ellos. Estoy segura que mi hijo y mi hermano no pertenecían a ningún grupo de nada. Imagínese, dos seres humanos que no cargaban armas, para unas tanquetas o una camioneta Turbo llena de soldados, cómo iba a ver combate”. Para haber un combate, es la reflexión que se hace María Antonia, tuvieron que haber estado más personas armadas. “Ellos no cargaban nada, ellos iban de civil para donde mi hermana. Ellos iban en una sola moto juntos”, dice. SEMANA estuvo en el lugar en que ocurrieron los hechos. Se trata de una vía concurrida que conecta a Tame con Arauca, la capital.
El lugar exacto en el que José Albeiro y Eliécer recibieron los disparos de los soldados está a veinte minutos del pueblo. Justo al lado del pavimento se puede ver aún el tronco de un árbol con los impactos de las balas. Un testigo asegura que aquel día el Ejército acordonó ese pedazo de la carretera y que no dejaron pasar vehículos hasta que entraron uniformados de la Sijín de la Policía a hacer el levantamiento de los cuerpos. “La moto en la que ellos iban quedó aquí en la carretera, acostada. ¿Cómo va a haber un combate en una moto? Es ilógico”, dice. Que ni José Albeiro ni Eliécer registraran antecedentes penales en la base de datos de la Policía es para María Antonia una prueba más de que su hijo y su hermano fueron víctimas de una ejecución extrajudicial. Así lo dijo ante la Personería de Tame. No hizo lo mismo en la Fiscalía porque sintió miedo de denunciar. “Nos daba tanto temor que incluso el día en que pasó todo pensamos en retirar la denuncia, pero la Personería estaba cerrada. Ya después decidimos dejarla”.SEMANA contactó al coronel Traslaviña, comandante de la Fuerza de Tarea, para preguntarle sobre lo que denuncian los familiares de los jóvenes, pero aseguró que esperará a que se pronuncien las autoridades competentes.
Del caso ya tiene conocimiento la Procuraduría. La familia Chaparro insiste en que José Albeiro y Eliécer no pertenecían a las disidencias y que se ganaban la vida trabajando en fincas. Eso es lo que también dice Óscar Evelio Suárez, el dueño de una volqueta que asegura que les daba trabajo a los dos muchachos cargando arena o piedras. El hombre comenta que contrató a Eliécer para que lo acompañara a cargar un viaje de escombros el mismo día en que lo mataron. “Estuvo trabajando conmigo por la mañana, desde las 5 hasta las 9”.
Hay un detalle que María Antonia quiere que sea tenido en cuenta. Y es que, según ella, a Eliécer no le gustaban las armas. “Entró a prestar servicio y me dijo que no quería seguir. Y solo estuvo tres meses en el batallón. Cuando presenté el certificado de desplazado lo dejaron salir”. José Albeiro estuvo también en el Ejército y salió por una fractura en la clavícula. Estaba pendiente de que lo indemnizaran.
María Antonia también dice que su hijo no tenía un alias, sino un apodo del barrio. Le decían Diomedes, como el cantante, porque tenía un ojo medio apagado, como consecuencia de un accidente que tuvo de niño. “Y mi hermano tampoco era un alias. Toda la vida le dijimos Coco, porque nació con la cabecita pelada”.
























