El estudio de los procesos de “especialización territorial” puede datarse desde 1890, cuando en sus Principios de Economía, Alfred Marshall puso de manifiesto la existencia de sectores económicos especializados, ubicados en zonas geográficas específicas. Sin embargo, es a raíz del surgimiento de la denominada economía del desarrollo (Agarwala & Singh, 1973), que el análisis de los determinantes históricos y geográficos para la consolidación de “territorios especializados”, se hizo más profusa.
En la práctica, son variadas las orientaciones de política económica que pueden identificarse:
1. Los polos de desarrollo, implementados en Europa en la década de los 60 del siglo XX, consistentes en impulsar el desarrollo productivo alrededor de una gran empresa pública o privada;
2. Los distritos industriales a la italiana, implementados fundamentalmente en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, que llevaron a considerar el rol protagónico de las medianas y pequeñas empresas, en virtud a su mayor capacidad adaptativa, así como la relevancia de las actividades industriales en la generación de encadenamientos y relacionamientos productivos;
3. Hacia finales del siglo XX, se adopta el concepto de “clúster”, popularizado por la influente obra de Michael Porter y su intuitivo esquema del diamante competitivo (2013, 2003), este modelo, enfatizaba en las “condiciones favorables” necesarias para transformar las ventajas comparativas o naturales de los territorios, en ventajas competitivas que modifiquen los términos de intercambio en el comercio internacional; 4. En los inicios de este siglo, se ha popularizado la intención de implementar los denominados clúster high-tech, al estilo Silicon Valley, bajo la creencia de que los emprendimientos de base tecnológica generan beneficios económicos más altos y de mayor alcance en todo el sistema productivo (Serret Álamo, 2011).
En cualquier caso, los enfoques anteriormente mencionados responden a una concepción ortodoxa de la economía. Se insertan dentro de los principios básicos de las teorías neoclásicas del comercio exterior y de la asignación eficiente del mercado. Así, un clúster se define como “una concentración geográfica de actores en relaciones verticales y horizontales, mostrando una clara tendencia de cooperar y de compartir sus competencias, implicados todos en una infraestructura localizada de apoyo” (Serret Álamo, 2011, pág. 22), e inmersos en una dinámica comercial global -añadiríamos-.
La visión “heterodoxa” podemos identificarla en el trabajo del premio Nobel de economía Paul Krugman, quien en el escrito que le valió dicho reconocimiento, Geografía y Comercio (1992), desarrolla un modelo de aglomeración a partir de dos variables claves: el tamaño del mercado y los costos de transporte, así como el supuesto de rendimientos crecientes. Aunque las diferencias del modelo de Krugman pudiesen parecer algo formal o trivial, la realidad es que debe ser considerado, puesto que dicho modelo marca la probabilidad de que los esfuerzos por consolidar clústers o distritos productivos, fracasen como consecuencia de las imperfecciones del mercado global: la imposibilidad de movilizar libremente los factores productivos; la existencia de oligopolios (pocos vendedores) y oligopsonios (pocos compradores); relaciones asimétricas entre países que imponen condiciones políticas y comerciales desiguales; entre otras.
Ahora, si bien estas consideraciones teóricas y conceptuales son interesantes, nuestro interés en el presente artículo es analizar la consideración de los clústers o apuestas productivas en el departamento de Arauca, así que entremos en materia.
A este respecto, lo primero que hay que decir, es que en Colombia pueden identificarse los denominados planes regionales de competitividad, como el esfuerzo de planificación trascendental más reciente, a partir del cual, se ha pretendido, desde lo local, consolidar esquemas de desarrollo con un marcado enfoque de emancipación social (Echeverry Romero, Medina Vásquez, & Silva Castellanos, 2013). Estos ejercicios prospectivos, consolidaron las apuestas productivas de una gran parte de los territorios del país, apropiando las nociones básicas de los planteamientos de Michael Porter (1991), haciendo explícita la intención de apuntalar el desarrollo territorial sobre el aprovechamiento intensivo de las ventajas naturales o comparativas, y la integración efectiva en el circuito económico global.
Para el caso del departamento de Arauca, el Plan Regional de Competitividad definió 5 apuestas productiva: cacao, ganado bovino, plátano, turismo y forestal (Gobernación de Arauca – Secretaría de Planeación Departamental, 2011). En este sentido, y gracias a los ingentes esfuerzos de varias instituciones públicas y privadas, se ha logrado avanzar en el reconocimiento y la priorización por parte de la Red Clúster Colombia, de las cadenas productivas del cacao y de la carne. No obstante, tal como lo hemos registrado en columnas anteriores, las dinámicas productivas y la realidad del mercado laboral, permiten colegir que casi una década después de planteadas las denominadas apuestas productivas del territorio, los resultados no son los esperados.
Sin embargo, es importante aclarar que, en la mayoría de los casos la ausencia de resultados no se debe a una priorización carente de criterios objetivos (Botero Cedeño, 2017, 2016; Botero Cedeño y Dávila Arias, 2016a; Botero Cedeño & Padilla Puerta, 2016, 2015). En nuestra consideración, las dificultades para alcanzar resultados de impacto, pueden explicarse, entre otros, a partir de los siguientes errores conceptuales y procedimientales:
1. La delimitación de las dinámicas de encadenamiento productivo, a los intereses gremiales;
2. Unas expectativas sobredimensionadas acerca de la posibilidad del gobierno, a sus diferentes niveles, de generar externalidades positivas a partir de inversiones productivas cuantiosas;
3. La concepción del clúster como unidad burocrática de gestión, más que como realidad territorial transitoria dinámica y compleja;
4. El desconocimiento, al menos en la práctica, de los segmentos y los nichos de mercado, como unidad básica de acción de las empresas pertenecientes al clúster;
5. Un excesivo enfoque en el mercado externo que ha llevado a subestimar la importancia de reforzar la competencia en el mercado local;
En este orden de ideas, es pertinente el llamado a hacer un punto de corte y revaluar las apuestas productivas realizadas, así como las estrategias adelantadas para plasmarlas en mejoras económicas, sociales, políticas y culturales.
Es necesario, cuestionarse si, en la actualidad, los clústers responden a la denominación establecida, o, si quizás, es necesario acudir a criterios más específicos de delimitación que favorezcan un mayor y mejor enfoque en las intervenciones de política pública. De igual manera, debemos preguntarnos por el papel que debe jugar la apropiación de las nuevas tecnologías en la construcción de situaciones competitivas favorables: es un sinsentido pretender competir con herramientas y estategias del siglo XX en pleno siglo XXI.
Es esencial considerar también, la imposibilidad de consolidar círculos virtuosos productivos y empresariales, en un contexto en el que la relación Estado/Empresa/Academia esta signada por la demanda unidireccional de recursos, la vulnerabilidad de un tejido empresarial poco proclive al riesgo, y una academia incapaz de cumplir con sus funciones sustantivas de investigación y proyección social. Por último, el replanteamiento de las apuestas productivas, puede servir como espacio material y simbólico para la consolidación de una verdadera visión conjunta de territorio, la cual permita dirimir algunas disputas implícitas existentes: sábana/piedemonte; ganadería extensiva/ampliación de la frontera agrícola; profundización de los procesos de urbanización/relevo generacional en el campo; formas de producción netamente capitalista/dinámicas de asociación y cooperativismo; entre otras.
En esta ocasión, gracias a la oportunidad que nos brinda un medio pluralista como Meridiano 70 con la difusión de esta columna de opinión, hacemos un llamado respetuoso a todas las fuerzas vivas del departamento de Arauca, a acoger la iniciativa de revaluar las apuestas productivas planteadas, para, partiendo de este escenario, poder consolidar un nuevo y más amplio contrato social territorial. Re-pensarnos desde lo político, lo social y lo económico, es indispensable para afrontar consecuentemente los retos que nos impone la actual contingencia global, así como para superar las falencias estructurales que históricamente han dado al traste con las posibilidades de desarrollo de nuestro territorio.
Trabajos citados
Serret Álamo, D. (2011). COMPETITIVIDAD DE CLÚSTERES: El caso del clúster TIC del 22@. Barcelona: Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).
Krugman, P. (1992). Geografía y Comercio. Barcelona: Antoni Bosch, Editor, S.A.
Agarwala, A., & Singh, S. (1973). La economía del subdesarrollo. Madrid: TECNOS.
Echeverry Romero, R. D., Medina Vásquez, J. E., & Silva Castellanos, T. F. (2013). El desarrollo local desde una perspectiva sociocultural de la competitividad. Cuadernos de Administración – Universidad del Valle, 45-54.
Porter, M. (1991). La ventaja competitiva de las naciones. Buenos Aires: Javier Vergara.
Porter, M. (2013). Estrategia Competitiva. México D.F.: Grupo Editorial Patria.
Porter, M. (2003). Ser competitivo. Barcelona: Deusto.
Gobernación de Arauca – Secretaría de Planeación Departamental. (2011). Plan regional de competitividad del departamento de Arauca. Arauca: Gobernación de Arauca.
Botero Cedeño, E. A., & Padilla Puerta, A. (2015). Análisis de la realidad competitiva de la cadena forestal en el departamento de Arauca. Contexto UGCA, 4, 24-49.
Botero Cedeño, E. A. (2017). Análisis del perfil competitivo de la cadena productiva del cacao en el departamento de Arauca. Equidad & Desarrollo(27), 37-53.
Botero Cedeño, E. A., & Dávila Arias, Y. (2016a). Análisis de perfil competitivo de la cadena productiva del plátano en el departamento de Arauca. Sinapsis, 8(1), 151-162.
Botero Cedeño, E. A., & Padilla Puerta, A. (2016). Análisis de perfil competitivo de la cadena productiva carne-lácteos del departamento de Arauca. Revista UNIMAR, 34(2), 163-173.
Botero Cedeño, E. A. (2016). Análisis del perfil competitivo de la cadena productiva del turismo en el departamento de Arauca. Administración & Desarrollo, 46(2), 134-145.
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