La ubicación geográfica del departamento de Arauca en la línea oriental de Colombia y frontera con Venezuela, la convirtió en un paso estratégico de migrantes venezolanos.
Cuando la crisis política, social y económica de este país se acrecentó los primeros en llegar fueron aquellos que tenían familiares y amigos, luego jóvenes quienes buscaban oportunidades de estudio y una mejor calidad de vida, después de ellos los hombres adultos, luego las mujeres, los últimos años familias completas con niños muy pequeños en avanzado estado de desnutrición, lo mismo que ancianos y enfermos crónicos.
Esta situación como en la mayoría de departamentos frontera con Venezuela se fue tornando muy dura, pues junto con la gente de bien llegaron también delincuentes cuyos actos enlodaban el buen nombre de los demás migrantes.
Un caso muy particular fue el del comerciante Henry Estupiñan un araucano raizal quien ya tenía muchos años trabajando en su almacén de electrodomésticos y que fue asesinado para robarlo por un joven venezolano de 24 años. Este hecho fue crucial y contundente pues al día siguiente una caravana de 15 motorizados salió con palos y machete a intimidar y amenazar venezolanos, quemándole sus pertenencias y exigiéndoles que regresaran a su país. Fue así que la xenofobia en Arauca empezó a ser la protagonista en este capítulo de terror que enfrentan los venezolanos. Según las cifras de migración Colombia para el 2018 había en el departamento de Arauca 29.757 venezolanos, aproximadamente un 11% de la población para ese año. Dos años después casi que podemos asegurar que esa cifra se duplico, sin embargo, cabe resaltar que han sido muchos los que de Arauca se han movilizado hacia el centro del país, e incluso han usado a Colombia como puente para legar a otros países de Latinoamérica como Perú y ecuador.
La crisis migratoria a más de traer casos muy lamentables como el de don Henry Trejo también un sin número de organizaciones de cooperación internacional quienes han sido el apoyo para estas personas que caminan días desde sus lugares de origen con el objetivo de brindar a sus familias una mejor calidad de vida, realmente sin el apoyo de la ACNUR ,OIM,PMA,UNICEF y otras tantas que hacen presencia en este departamento que son de origen internacional soportar esta crisis sería imposible, pues el gobierno nacional, departamental y municipal no han dado abasto.
A la fecha en Arauca la población de atribuye el aumento de la inseguridad, el contrabando y la informalidad a la migración de ciudadanos venezolanos, considera el mayor problema para los habitantes locales, pues se mantiene el rumor de que el estado colombiano prefiere a los extranjeros que a los propios. Todos estos son los motivos por los cuales además de la precariedad, la distancia y el hecho de estar en un país destino al suyo hacen de Arauca un lugar difícil para los migrantes. En diálogos con varios de ellos se evidencia el daño psicológico ocasionado por el rechazo la xenofobia y al aporofobia, sin embargo, también resalta que, aunque ha sido muy difícil siempre se presentan ángeles en el camino que les prestan ayuda oportuna y desinteresada.
“En Arauca hay gente muy buena de muy buen corazón, hemos sufrido mucho rechazo, pero sabemos que los buenos son más” con conto María mientras cuidaba sus maletas.
El covid 19 cambio el mundo y en el caso de los migrantes venezolanos lo hizo el doble pues ya venían arrastrando una fuerte crisis, razón por la cual abandonaron su país y finalmente cuando ya gozaban de alguna estabilidad, se vieron obligados a abandonarlo todo y regresar, pues, aunque en Venezuela todo está difícil, allí al menos tienen a su familia.
Ricardo un joven de 27 años por fin había conseguido un empleo en una pizzería en Yopal, pero con el aislamiento preventivo obligatorio este cerró sus puertas, el dueño tuvo que cerrar y el quedo sin empleo, por ello fue uno de los miles de venezolanos que usaron a Arauca como corredor fronterizo para retornar a su país, así como habían salido con pocas maletas y mucha necesidad. Sin recursos, sin trabajo, sin hogar, con hambre y en un país ajeno varios de ellos decidieron quedarse en Arauca pues, allí al menos tienen cerca su país por si la cosa empeora.
El rio Arauca divide el departamento de Arauca con el estado apure de Venezuela, el paso legal debe hacerse por el puente José Antonio Páez en donde se habilito el corredor fronterizo, pero esta es una frontera porosa, pues el rio majestuoso y peligroso en varios lugares se convierte en una corriente delgada de agua que se puede cruzar fácilmente y además por el rio cientos de canoas transportan personas las 24 horas del día y los 7 días de la semana. El tráfico de personas de esta manera también constituye un fuerte riesgo, pues estas embarcaciones no tienen seguridad, se embarcan más pasajeros sobrepasando la capacidad de la embarcación y por si fuera poco cuesta alrededor de 10 mil pesos por persona, cifra muy alta para cualquier migrante que en caso de carecer de este recurso tendría que dejar alguna de sus pertenencias.
Arauca es una frontera difícil por todo lo anteriormente narrado, sin embargo, luego de muchas compañas en contra de la xenofobia que promueven la hermandad de dos naciones hermanas unidas por el joropo y la cultura llanera, se espera que estas cifras disminuyan, logrando así que colombianos y venezolanos puedan vivir tranquilos mientras reina la paz y la tranquilidad.
Meridiano70 Arauca y Potosí, Nariño.
MAS NOTICIAS…
- Opinión: ¿Cómo es la economía araucana?
- Más de 400 millones de pesos asignó Comfiar en el marco del subsidio al desempleo FOSFEC
- Arauquita concentró mayoría de alertas por deforestación en primer trimestre de 2024
- Piden cruce de datos antes de asignar viviendas de interés social en Arauca
- Alerta en Tame por instalación de artefactos explosivos en zona rural
























