El Gobierno de Colombia, a través de un decreto conjunto emitido por varios ministerios, ha autorizado la reapertura de pequeños mataderos, conocidos como “plantas de beneficio animal en categoría de autoconsumo”. Estos establecimientos, supervisados por el Invima, podrán funcionar en municipios de categorías específicas, principalmente en áreas rurales, con el objetivo de facilitar la distribución local de carne y productos cárnicos.
Sin embargo, el exdirector del Invima, Javier Guzmán, y el infectólogo Carlos Agudelo han expresado preocupaciones significativas sobre los riesgos de salud asociados con esta reapertura. «Al contaminarse puede ocurrir que usted coma una carne con bacterias que, eventualmente, le pueda producir infecciones gastrointestinales,» advierte Agudelo. Además, menciona que ciertas toxinas producidas por bacterias pueden sobrevivir a la cocción, llevando a intoxicaciones alimentarias graves.
Estas preocupaciones resaltan la importancia de cumplir con las normas de salubridad y los protocolos de manipulación adecuados, desde el sacrificio del animal hasta el almacenamiento y transporte del producto, para garantizar la seguridad alimentaria. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también ha enfatizado los riesgos de infecciones y zoonosis en mataderos que no cumplen con los estándares sanitarios.
En resumen, mientras el decreto busca aliviar problemas de abastecimiento y reducir costos, la implementación efectiva y segura de estas plantas de beneficio animal requerirá un monitoreo y control estrictos para proteger la salud pública.























