El virus que tiene en jaque al mundo no solamente ha despertado temor y desesperación, sino también, la solidaridad y el trabajo en equipo entre dos naciones políticamente opuestas.
Este es el caso del corredor humanitario ubicado en Arauca, Colombia, una zona que permite el tránsito seguro de miles de venezolanos que retornan a su país.
Venezolanos desde distintos lugares de Colombia ingresan al departamento de Arauca por el puente San Salvador ubicado en el municipio de Tame, frontera con el departamento de Casanare. Allí, un equipo de funcionarios de la alcaldía de Tame, con apoyo del gobierno departamental desinfectan, entregan tapabocas, alimentos y proporcionan el transporte en buses, previamente desinfectados, hacia la capital del departamento de Arauca, más exactamente en el Puente José Antonio Páez.
En este punto, autoridades colombianas y venezolanas unen esfuerzos para garantizar que cada una de las personas logren llegar a su destino, tomando las medidas de seguridad, para contener el virus y evitar su propagación.
El procedimiento consiste en rociar, con la ayuda de una maquinas especiales, amonio cuaternario de quinta generación, químico que combate el virus, sobre las personas y sus pertenencias; se les proporciona un tapabocas nuevo y es desechado el anterior. Posteriormente, son censados por parte de la secretaría de gobierno departamental de Arauca y se les entrega un kit alimentario del Programa Mundial de alimentos, todo esto con el apoyo del Ejército Nacional de Colombia.
En compañía del secretario de gobierno departamental, Luis Merardo Tovar y miembros de Migración, los venezolanos retornados transitan a través de puente José Antonio Páez del lado de Colombia hasta cruzar las vallas de migración ubicadas justo en la mitad del puente.
Una vez en territorio venezolano, son recibidos por el alcalde de Guasdualito, José María Romero, un equipo conformado por médicos y enfermeras, y miembros de las fuerzas militares venezolanas.
Ya en Venezuela, estas personas se someten nuevamente a un proceso de desinfección con hipoclorito, toma de datos y registro de Interpol. Adicional a esto, pasan por consulta médica para identificar si padecen de enfermedades crónicas. Esta revisión médica permitirá determinar si la persona debe dirigirse a un albergue común o un albergue preparado para personas con padecimientos de salud.
El siguiente paso es dirigirse a los albergues donde al día siguiente, se aplica la prueba rápida a toda la población, incluido el personal de seguridad. Allí inicia un proceso de cuarentena de 14 días donde a cada una de las personas se les brinda el servicio de alimentación, seguridad y hospedaje.
Al cumplir los 14 días, se vuelve a realizar la prueba, aquellos que no hayan presentado sintomatología y cuyo resultado haya sido negativo, son trasladados hasta sus respectivos estados. Previamente, las autoridades de esta país brindan información y asesoría a la comunidad para que sean facilitadores en todo el proceso.
A la fecha, son más de 2 mil ciudadanos venezolanos que han ingresado a su país y se han beneficiado de este corredor humanitario.
























