Solo un minuto después de que José Aldemar Rojas Rodríguez aceleró la camioneta plateada que conducía, para evadir el control en la entrada principal de la Escuela de Policía General Santander, ocurrió la explosión del vehículo, que estremeció el interior de la sede policial en la mañana de este jueves.
El saldo mortal del estallido, que al mediodía era de 9 fallecidos, subió en la noche a 21. Entre ellos están cuatro promesas del deporte y una policía de Ecuador. De los 68 heridos, 10 permanecían en observación, según el último reporte de la Policía Nacional; difundió EL TIEMPO.
Rojas Rodríguez, de 56 años, como fue identificado por la Fiscalía el hombre que conducía el carro bomba cargado con 80 kilos de pentolita, había llegado hasta la entrada de la Escuela General Santander hacia las 9 y 27 de la mañana, según los registros que quedaron en el puesto de guardia de la institución.
Aceleró su vehículo cuando un agente intentó tomar los datos para su ingreso y mientras uno de los perros entrenados dio señales de la presencia de explosivos en la camioneta.
Al percatarse de esto, Rojas Rodríguez, de acuerdo con testimonios de policías que estaban en la guardia, avanzó rápido unos 20 metros en línea recta y viró luego hacia la izquierda. Fue en ese momento que el carro bomba que conducía, un Nissan modelo 93, explotó. Eran casi las 9:30.
El vehículo, destruido, quedó entre uno de los auditorios y uno de los alojamientos de la escuela. Sobre esa misma zona yacían los cuerpos quemados y fragmentados del terrorista y de algunas de las víctimas.
La última residencia registrada de Rojas Rodríguez, nacido en Puerto Boyacá, Boyacá, fue Cubará, también población boyacense.
Sin embargo, la Fiscalía estableció que las dos más recientes revisiones tecnomecánicas del carro que usó como bomba, y del cual aparecía como propietario, fueron hechas en Arauca.
Esto se convirtió en un indicio para establecer como primera línea de investigación al Eln frente la autoría intelectual del atentado terrorista que sacudió ayer al país.
Así se lo confirmó a EL TIEMPO una fuente de la Policía que dijo que, en todo caso, no se descarta todavía que otros grupos armados tengan relación con el hecho.
Al condenar el ataque, el presidente Iván Duque enfatizó en que fue “contra un centro académico donde había jóvenes y estudiantes desarmados”. Por eso dijo que no fue solo contra la Fuerza Pública, sino “contra toda la sociedad”.
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El último atentado con explosivos contra la Fuerza Pública en una capital ocurrió hace apenas un año en Barranquilla, el 27 de enero del 2018. Ese día murieron 5 policías y el Eln se atribuyó el ataque.
Sobre el atentado, las autoridades verificaban la noche de este jueves la posible vinculación del conductor del carro bomba con el Eln y, en especial, con alias Culebro Viejo, que fue jefe militar del bloque Oriental de esa guerrilla.
Se sabe que Rojas Rodríguez compró el Nissan Patrol, que detonó –de placas LAF 565–, en mayo del año pasado. Las autoridades se preguntan por qué el dueño del vehículo se prestaría para convertirlo en carro bomba.
Investigan ruta del carro
Si bien se sabe que el vehículo que cargaba los 80 kilos de pentolita usados para el atentado venía de Arauca, las autoridades investigan el recorrido que hizo en los días y momentos previos al ataque terrorista. Ochenta hombres de las unidades de inteligencia de la Policía, con el apoyo de la Fiscalía, están revisando las cámaras de seguridad que monitorean la autopista Sur y la carrera 30.
El objetivo es determinar el punto de origen del vehículo, ubicar el lugar donde podría haber pasado la noche el terrorista y donde pudieron haber armado el carro bomba.
El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, dijo que todas las capacidades de Policía Judicial de esa institución “están desplegadas y orientadas a establecer quienes fueron los determinadores y autores intelectuales del acto terrorista”.
























