La captura esta semana del magistrado de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá Eduardo Castellanos Rozo es solo el segundo capítulo de un escándalo de corrupción que compromete a particulares e integrantes de la Rama Judicial y ya tiene en la cárcel a cinco implicados, entre ellos la fiscal Hilda Janeth Niño Farfán.
Esa red de corrupción habría sido financiada y organizada por el extraditado narcotraficante Miguel Ángel Mejía Munera , Pablo Arauca, el ‘Mellizo’ o ‘Mello’, condenado a 14 años en Estados Unidos y quien está ad portas de recuperar su libertad, por lo que ya pidió asilo para no rendir cuentas en Colombia.
Uno de los capturados en la primera fase de la operación, el abogado Juan Carlos Restrepo Bedoya, quien era el defensor de paramilitares del Bloque Vencedores de Arauca, fue el primero en entregar información sobre otras personas vinculadas al pago de sobornos a cambio de decisiones judiciales.
Restrepo Bedoya, quien se convirtió en testigo de la Fiscalía, habría movido dineros junto con el también abogado Marco Tulio Quintero Cano, defensor del ‘Mellizo’.
En la investigación también aparece mencionada Angélica Martínez Cujar, del equipo de defensa del narcotraficante, quien habría entregado dinero para hacer atenciones al magistrado Castellanos.
Quintero Cano dijo en una declaración a la Fiscalía, el 31 de mayo, que saliendo de la cárcel La Picota, a finales de 2012, hablaron de que él era muy amigo del magistrado que hacía parte de la Sala de Decisión del tribunal que tenía el caso del ‘Mellizo’. Ella, dijo Quintero, le dio dos millones de pesos para invitar a comer al magistrado.
Y añadió que al día siguiente lo llamó el ‘Mellizo’ desde una cárcel en Estados Unidos y le dijo que necesitaba tener información privilegiada de lo que estuviera pasando dentro de la Sala de Decisión que tenía su caso. Según indicó, los pagos por la información se los hacía la abogada Martínez Cujar.
Y agregó que como consecuencia de esas gestiones terminó siendo abogado del ‘Mellizo’, quien incluso le envió un mensaje al magistrado con 20.000 dólaresy que en la misma nota se quejaba de que la fiscal Hilda Janeth Niño le había quedado mal no obstante pagos hechos a ella para garantizar que le legalizaran todos los cargos en Justicia y Paz, incluyendo los relacionados con el narcotráfico.






















