La información relacionada con el Plan de Desarrollo Departamental, recientemente aprobado por la Honorable Asamblea de Arauca, a la cual es posible acceder a través del sitio web oficial (https://www.arauca.gov.co/transparencia/62-plan-de-desarrollo/2825-plan-de-desarrollo-departamental-2020-2023), contiene bastantes elementos que ameritan un riguroso análisis.
En esta oportunidad, vamos a abordar la que es quizás, desde el punto de vista de desarrollo territorial, la apuesta económica más llamativa: en la línea estratégica “Arauca Con trabajo”, el único sector económico explícitamente señalado es el turismo, con una inversión proyectada para los 4 años de $ 9.707.609.410,77, equivalentes a poco más del 17% de los recursos destinados para la mencionada línea estratégica.
La lectura del documento de prospectiva estratégica 2020-2023, deja importantes inquietudes acerca la concepción de progreso, desarrollo y crecimiento que sustenta el diagnóstico realizado y las políticas propuestas para superar las debilidades estructurales evidenciadas. Sin embargo, hay un aspecto que es díficil pasar por alto, pues corresponde, como lo dijimos unas líneas más arriba, la principal apuesta de desarrollo asumida por el equipo de planeación departamental: en el nuevo Plan de Gobierno, se asume que existe una relación positiva entre el crecimiento del sector turístico y el fortalecimiento del mercado laboral.
No esta de más reiterar que, los argumentos bajo los cuales se asume esta correlación, no se establecen satisfactoriamente en el documento. Sin embargo, esto no debe impedir que se de una discusión técnica alrededor de lo conveniente o no de este tipo de iniciativas.
Lo primero que se debe analizar, es la situación de territorios “referentes” en materia turística en el país. Así, encontramos que en Cartagena, el primer destino turístico del país, si bien la tasa desempleo para el mes de diciembre registro un valor de 5,8% (DANE, 2020), una de las más bajas del país, registra unas bajas tasas de participación y un nivel de subempleo consistentemente más alto que los promedios nacionales, lo que deja entrever dinámicas de exclusión en el mercado laboral. En el caso de San Andrés, el porcentaje de la población total que cuentan con un empleo formal, ascendió en el año 2016 a un 45,65%, inferior al promedio nacional (DNP, 2020). El departamento del Quindío por su parte, uno de los destinos turísticos más visitados del interior del país, en el último lustro se ha ubicado recurrentemente, entre los 3 departamentos con mayor tasa de desempleo del país (DANE, 2020).
De los tres casos mencionados, quisieramos profundizar en las particularidades del departamento del Quindío. La selección de este referente, obedece a aspectos muy concretos: 1. Al igual que Arauca, es un territorio con vocación agropecuaria, con una alta incidencia de cultivos tradicionales como el café y el plátano, que en un momento dado optó por el turismo (podemos rastrear esta apuesta, al menos hasta el año 1.998, en el Plan de Desarrollo “Un Plan Para Vivirlo”, con el programa Consolidación de la competitividad sectorial del turismo y la agroindustria, como reactivadores de la economía y generadores de empleo) como estrategia de diversificación productiva; 2. En las estadísticas oficiales, es un territorio que consistentemente se ubica como uno de los de mayor desempleo del país; 3. En el anterior mandato, fue visitado por una delegación de funcionarios de la Secetaria de Planeación Departamental de Arauca, en lo que se conoce como un “viaje de referencia”; y 4. Es un territorio que quien escribe esta columna, ha estudiado desde hace al menos 14 años.
Entremos en materia.
Un primer aspecto que debe tenerser en cuenta a la hora de analizar la apuesta por la “diversificación” productiva en el Quindío, es que la promoción de la actividad turística en un territorio de poco más 1.800 kilometros cuadrados, terminó exacerbando los conflictos en el uso del suelo. Este conflicto, se dirimió con un cambio en la vocación económica, retratado en una drastica reducción de más del 30% en el área cultivada de café (Botero-Cedeño et al, 2014). Medida en precios constantes para el periodo 2005-2018, esta transformación se expresa en un crecimiento de las actividades del sector servicios del 57%, así como en un crecimiento del sector de la construcción, cuyo peso en el PIB pasó del 6% al 9% (DANE, 2019). En el gráfico a continuación, se puede observar la dinámica de los diferentes sectores en el Quindío, en el periodo 2006-2018.
Gráfico 1. Crecimiento por sectores departamento del Quindío 2006-2018

Fuente: DANE (2019).
Pero no hay que caer en el error de considerar esta transformación de la estructura productiva, como mala en si misma. Lo que hay que destacar, es que la denominada “tercerización” de la economía, impulsada a partir del sector turístico, genera incertidumbres y desequilibrios en el mercado laboral.
Continuamos entonces con nuestro ejemplo. Las cifras también indican que la intención de apuntalar la generación de nuevas fuentes de trabajo fracasó en el Quindío. Como ya se ha mencionado, en los últimos años este departamento del eje cafetero, se ha ubicado entre los tres con mayor tasa de desempleo, y en el periodo 2007 – 2019, la proporción de la población económicamente activa que desea trabajar, pero no logra encontrar una ocupación, no ha podido bajar de un alarmante 13%.
Gráfico 2. Tasa de desempleo departamento del Quindío 2007-2019

Fuente: DANE (2019).
Lo que estas cifras dejan entrever, es que la transición de una economía en la que predominan las actividades agricolas y pecuarias, hacia una economía abocada al sector servicios, no puede plantearse a la ligera. Fundamentalmente, porque las actividades del sector terciario son poco intensivas en mano de obra, son marcadamente estacionarias, muchas veces ofrecen una muy baja remuneración, y su desarrollo esta limitado por la profundidad del sector productivo transformador o industrial.
Respecto a esto último, si bien no es una norma que pueda dictarse de forma determinística, las experiencias económicas de países y regiones “exitosos”, marcan que la transición debe darse escalanoda o secuencialmente, esto es, pasar de las actividades primarias a la transformación agro-industrial, para posteriormente si darle prioridad al sector servicios, dentro de los cuales se encuentra el turismo. No pensarlo de esta manera, significa una gran carga para el mercado laboral, que generalmente deviene en un alto desempelo estructural.
El ejemplo del Quindío, es más que ilustrativo de esta realidad. Representando en muchos sentido, lo que podría acontecer en el mediano y largo plazo en el departamento de Arauca, si se continuan “promoviendo” sectores sin tener presentes los criterios de complementariedad e interrelación de las actividades productivas.
Analizando los documentos disponibles del nuevo Plan de Desarrollo Departamental de Arauca, surgen las preguntas obvias acerca de las bases de este documento de prospectiva estratégica: ¿bajo qué criterios se prioriza el sector turístico como dinamizador del mercado laboral? ¿se consideraron los antecedentes de territorios que ya se han planteado esta apuesta de desarrollo? ¿en la construcción, discusión y aprobación del Plan de Desarrollo se tuvo en cuenta la complementariedad y la interrelación de las actividades productivas predominantes en el territorio, con el sector turístico?
Por último, es necesario aclarar que no se esta cuestionando a quienes promueven el turismo en el departamento. Para ellos todo el respeto y la admiración, en la mayoría de los casos son trabajadores incansables, emprendedores arriesgados y visionarios consumados. El punto concreto es que, si en el documento que dicta el futuro de las políticas públicas departamentales en los próximos 4 años, se considera que a través de la actividad turística es posible superar El Complejo Problema del Mercado Laboral en Arauca, se esta cometiendo un grave error.
Eduardo Botero es economista de la Universidad La Gran Colombia de Armenia, especialista en Finanzas y Negocios Internacionales de la Universidad EAN, magister en Administración Económica y Financiera de la Universidad Tecnológica de Pereira, recién termine estudios de doctorado en Pensamiento Complejo con la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México.
Experiencia como docente en educación superior en universidades de Armenia y Arauca, funcionario del Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de las TIC con delegación en el departamento de Arauca, actualmente coordinador Pedagógico del Programa Ondas en el departamento de Arauca
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