En un territorio como el de Arauca, el de los llanos orientales de Colombia y Venezuela, se vive el infortunio de ejercer el periodismo bajo los matices de una confrontación que en sí misma se arraiga en nuestra sociedad marchita.
Son muchas las aristas de este increíble ambiente de hostilidad, enmascarado por una falsa fraternidad que escuda los intereses perversos de personajes oscuros, y otros oscuramente brillantes, que se valen día a día de las capacidades de personas que han decidido no involucrarse con la clase política dominante, sólo por citar un ejemplo.
Es irónico que en este mismo territorio converjan tantas pretensiones que no evidencian más que tapar los actos de corrupción que también favorece a esos mismos defensores. Por eso nos preguntamos ¿Hasta dónde hay libertad de prensa?, ya que aun cuando promulguemos su importancia bajo el precepto de los derechos fundamentales conexos a esta actividad, encontramos que instrumentalizar ese privilegio nos debe cuestionar mucho sobre la importancia de defender esta libertad, que debe circunscribirse a la moral social de informar lo que la gente necesita y no la que el político u organización criminal quiera.
En nuestra Arauca se miente y se censura a la vez, es decir, es más fuerte la mentira que la verdad, y cuando la verdad sale a la luz lo hace para apagarse con la misma velocidad con que una mentira logra su propósito de manipular, créanlo, es muy rápido. Luego el problema no es la mentira, el problema está en la capacidad que tiene la verdad de revelar lo que está mal y lo que día a día nos daña. No podemos hablar de muchas cosas, es obvio que el tema del conflicto armado está muy limitado´, podría asegurarse que no por las mismas fuerzas guerrilleras, sino por aquellos que encuentran en el terror de la amenaza macabra la capacidad de incidir sobre las decisiones de otros, por ejemplo, la de hablar. Básico. Para mayor ilustración, basta con valerse de los grupos armados para echarles la culpa a ellos de las desgracias de otros, cuando en definitiva la defensa de los actos que desangran el presupuesto público se confunde hábilmente para desviar la atención y dejar inerme a sus víctimas. Aquí hay una agenda para favorecer la perpetuación a como dé lugar, y hay unos cuantos que trabajan desde sus trincheras para direccionar la opinión pública hacia la benevolencia que promulgan los políticos, que en últimas son sus auspiciadores, y que en posición servil lesionan el interés común, primero ocultando, y luego mintiendo para lograrlo.
Esta y otras formas de afectar la libertad de prensa, deberán proponer para nuestro futuro próximo herramientas que apoyen no solo la diversidad de opinión sino además la verdad, por más obvio que parezca. Porque hay mucho por decir, mucho por contar y no necesariamente todo tiene que ver con los autores del mal conducido desarrollo de nuestra región, sino con los temas que a pesar de las dificultades siguen construyendo sociedad, la que no está inmersa en la conspiración pero que si está sometida ante la profunda crisis social y económica.
Celebramos que se conmemore este día, que se dignifique su importancia a pesar de lo que se ha centrado este escrito, pero entendemos que los procesos de libertad deben coincidir con los valores éticos y morales, no puede haber desarraigo, deben estar amalgamados si se quiere, aun cuando insistimos en que no se puede desconocer el ejercicio de un privilegio como un derecho a pesar de todo. En este lugar del planeta la ley del “todo vale” aun impera.
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