Pierre Bourdieu, sin duda uno de los sociólogos más influyentes de finales del siglo XX, en su análisis de Las Estructuras Sociales de la Economía, deja claro que el éxito de una empresa o proyecto, depende de las dinámicas de relacionamiento y poder que a partir de las formas de estructuración interna, despliegan los agentes intervinientes. Dicho en palabras más concretas, Bourdieu plantea, que para que una empresa o proyecto funcione, los sujetos que intervienen o componen la misma, deben hacer valer los intereses particulares que cada uno representa.
Traigo a colación lo anterior, porque al realizar un análisis de lo que han sido estos 6 primeros y convulsionados meses de gobierno departamental, una de las conclusiones que surgen es que muchos de los llamados a ser las cabezas visibles del mismo, principalmente los secretarios de despacho, no han dado muestras de poseer el carácter necesario para hacer prevalecer los intereses propios de cada una de las dependencias que dirigen. La sensación, es que aparte de la autoridad legitima del señor gobernador, nadie más en el gabinete departamental, ejerce un poder que se exprese en toma de posiciones y decisiones concretas.
Espero, que esta observación no de lugar a malos entendidos. Para nada se sugiere que el consenso y la armonía no sean deseables, simplemente se advierte que, cuando se dan en exceso, normalmente devienen en unanimismos y conformismos que terminan por impedir que se construyan soluciones audaces a los problemas que se presentan. Se trata de señalar algo que ya vivenciamos en el mandato anterior: la unanimidad llevada al extremo, en la mayoría de los casos es indicio de poca apertura hacia la deliberación y el debate, mientras que la complacencia exagerada, normalmente denota la existencia de zonas de confort.
En las condiciones actuales, no se pueden permitir ni personalismos ni complacencias. Por el contrario, en estos tiempos de pandemia, pobreza, desempleo e inseguridad, se requieren funcionarios empoderados y capaces de comprender, pero sobre todo de enfrentar, a partir de decisiones técnicas y posturas políticas concretas, estos flagelos.
Quienes actualmente tienen la posibilidad de dirigir las diferentes dependencias del gobierno departamental, no pueden limitar el ejercicio de sus funciones, a simplemente ser ejecutores de las ordenes emanadas del despacho del señor gobernador, por el contario, tienen el compromiso profesional y moral de encontrar y comunicar las soluciones que sean capaces de delinear junto con sus equipos de trabajo.
Es apenas lógico que surjan entonces los cuestionamientos acerca de la idoneidad y la capacidad de los funcionarios que componen el gabinete departamental, sin embargo, este es un juicio de valor que en virtud al corto periodo del actual gobierno, es prematuro emitir. Lo que aquí si se plantea, es un vehemente llamado: ¡flaco favor le hacen a la sociedad araucana, quienes pudiendo tomar decisiones concretas, prefieran limitarse a seguir lineamientos!
No es una llamado a la desobediencia y la indisciplina, todo lo contrario, es un recordatorio de que el mejor aporte que le pueden hacer a un gobierno que enfrenta enormes desafíos, es el de promover los intereses de sus dependencias, pues entre mejor les vaya a ellos, mejor le va a la administración y mejor le va a toda Arauca.
Estas líneas, son simplemente un respetuoso llamado a los secretarios de despacho de la Gobernación de Arauca, para que asuman una postura mucho más abierta hacia la opinión pública, para que mejoren sus procesos de comunicación con las comunidades, para que construyan respuestas de políticas públicas mucho más robustas, y sobre todo, para que asuman el rol protágonico que sus dignidades reclaman. La historia, esa juez implacable e inexorable, no les perdonará que, en una coyuntura que exige un desempeño excepcional por parte los administradores de la cosa pública, estos hayan optado por asumir una actitud obsecuente.
Eduardo Botero es Economista de la Universidad La Gran Colombia de Armenia, especialista en Finanzas y Negocios Internacionales de la Universidad EAN, magister en Administración Económica y Financiera de la Universidad Tecnológica de Pereira, recién termine estudios de doctorado en Pensamiento Complejo con la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México.
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